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Noticias Estatales | Noticias Nacionales | 01/25/21

Conozca los Hechos Sobre la Vacuna

VGA & Mayo Clinic

Este artículo es una adaptación del artículo de Cynthia Weiss para la Clínica Mayo, “Preguntas y respuestas de la Clínica Mayo: Mitos sobre la vacuna COVID-19” (artículo solo esta disponible en ingles).

Es muy probable que haya escuchado información errónea sobre la vacuna COVID-19. Asegúrese de conocer la diferencia entre los mitos y los hechos sobre las vacunas.

A continuación, se encuentran los principales mitos y hechos sobre las vacunas COVID-19 (compilados por el personal de la Clínica Mayo):

Mito: La vacuna COVID-19 no es segura porque fue desarrollada muy rápido.

Hecho: Muchas compañías farmacéuticas invirtieron recursos significativos para desarrollar rápidamente una vacuna contra COVID-19 debido a los efectos mundiales de la pandemia. La situación de emergencia justificó una respuesta de emergencia, pero eso no significa que las compañías fabricantes hayan pasado por alto los protocolos de seguridad o hayan realizado pruebas inadecuadas.

La Clínica Mayo recomienda el uso de vacunas con las que nos sintamos confiados de que son seguras. Si bien hay muchas opciones para vacunas COVID-19 en desarrollo, la vacuna Pfizer es la primera vacuna autorizada para uso de emergencia por la FDA. Esta vacuna fue creada utilizando una nueva tecnología basada en la estructura molecular del virus que le permite estar libre de componentes de origen animal y sintetizado mediante un proceso eficiente, libre de células y sin preservativos. Esta vacuna desarrollada por Pfizer / BioNTecH ha sido estudiada en aproximadamente 43.000 personas.

Para recibir la autorización de uso de emergencia, el fabricante biofarmacéutico debe haberle dado seguimiento por lo menos a la mitad de los participantes del estudio durante por lo menos dos meses después de completar la serie de vacunación, y haber demostrado que la vacuna es segura y eficaz en esa población.

Además de la revisión de seguridad realizada por la FDA, el Comité Asesor de Inmunización ha convocado a un panel de expertos para evaluar de forma independiente los datos de seguridad del ensayo clínico. Los expertos en vacunas de la Clínica Mayo también revisarán los datos disponibles. La seguridad de las vacunas COVID-19 continuará siendo monitoreada de cerca por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y la FDA.

Mito: Ya me dio COVID-19, por lo que no necesito vacunarme.

Hecho: En realidad, no hay suficiente información disponible para decir si alguien está protegido de contraer COVID-19 nuevamente, o durante cuánto tiempo después de la infección. A esto se le llama inmunidad natural. La evidencia preliminar sugiere que la inmunidad natural contra COVID-19 puede no durar por mucho tiempo, pero se necesitan más estudios.

La Clínica Mayo recomienda ponerse la vacuna COVID-19 incluso si ya ha tenido COVID-19. Sin embargo, aquellos que han tenido COVID-19 deben retrasar la vacunación por aproximadamente 90 días después del diagnóstico. Las personas no deben vacunarse si están en cuarentena después de la exposición o si tienen síntomas de COVID-19.

Mito: Hay efectos secundarios graves de las vacunas COVID-19.

Hecho: Se ha demostrado que las vacunas COVID-19 causan reacciones leves o moderadas a corto plazo que se resuelven sin complicaciones ni lesiones.

Los estudios de la fase inicial de la vacuna Pfizer muestran que es segura. Aproximadamente el 15% de las personas desarrollaron síntomas de corta duración en el lugar de la inyección. La mitad desarrollo reacciones sistemáticas, principalmente dolor de cabeza, escalofríos, fatiga o dolor muscular o fiebre que dura de uno a dos días.

Tenga en cuenta que estos efectos secundarios indican que su sistema inmunológico está respondiendo a la vacuna y son comunes cuando recibe vacunas.

Mito: No necesitaré usar una máscara después de recibir la vacuna COVID-19.

Hecho: Es posible que se tome tiempo para que todas las personas que deseen una vacuna COVID-19 puedan recibirla. Además, aunque la vacuna puede evitar que se enferme, en este momento se desconoce si aún puede portar y transmitir el virus a otras personas después de la vacunación.

Hasta que haya un mejor entendimiento de qué tan bien funciona la vacuna, es importante continuar observando las precauciones tales como el uso de mascarillas, el distanciamiento físico y el lavado frecuente de las manos.

Mito: Más personas morirán como resultado de un efecto secundario negativo de las vacunas COVID-19 que de las que realmente morirían a causa del virus.

Hecho: Hay un alegato circulando en las redes sociales de que la tasa de mortalidad de COVID-19 es del 1% al 2%, y que las personas no deben vacunarse contra un virus con una tasa de supervivencia tan alta. Sin embargo, una tasa de mortalidad del 1% es 10 veces más letal que la gripe estacional o flu. Además, las tasas de mortalidad pueden variar ampliamente y están influenciadas por la edad, el sexo y las condiciones de salud subyacentes.

Si bien algunas personas que reciben la vacuna pueden desarrollar síntomas a medida que su sistema inmunológico responde a la vacuna, recuerde que esta es una reacción común al recibir cualquier vacuna y que estos síntomas no se consideran graves o potencialmente mortales. No se puede contraer COVID-19 de las vacunas contra COVID-19; estas son vacunas inactivadas, no vacunas vivas.

Es importante reconocer que vacunarse contra COVID-19 no se trata solo de sobrevivir al COVID-19. Se trata de prevenir la propagación del virus a otras personas y prevenir infecciones que pueden provocar efectos negativos a largo plazo en la salud.

Si bien ninguna vacuna es 100% efectiva, es mucho mejor que no vacunarse. Los beneficios superan los riesgos en personas sanas.

Mito: La vacuna COVID-19 fue desarrollada como una forma de controlar a la población en general, ya sea mediante un microchip de seguimiento o con nano transductores en nuestros cerebros.

Hecho: No existe un “microchip” de vacuna y la vacuna no rastrea a las personas ni recopila información personal en una base de datos. Este mito comenzó después de los comentarios hechos por Bill Gates de la Fundación Bill y Melinda Gates sobre un certificado digital de registros de vacunas. La tecnología a la que se hizo referencia no es un microchip, no se ha implementado de ninguna manera y no está vinculada con el desarrollo, prueba o distribución de la vacuna COVID-19.

Mito: La vacuna COVID-19 me alterará mi ADN.

Hecho: Es probable que las primeras vacunas COVID-19 que lleguen al mercado sean las vacunas de ARN mensajero (mRNA). Según el CDC, la manera con funcionan las vacunas de ARNm es instruyendo a las células del cuerpo cómo producir una proteína que desencadena una respuesta inmunitaria. La inyección de ARNm en su cuerpo no interactúa ni afecta el ADN de sus células. Las células humanas se descomponen y eliminan el ARNm poco después de haber terminado de seguir las instrucciones.

Mito: Las actuales vacunas COVID-19 fueron desarrolladas utilizando tejido fetal.

Hecho: Las vacunas de ARNm COVID-19 actuales no fueron creadas ni requieren el uso de cultivos de células fetales en el proceso de producción.

Muy pronto habrá más información a medida que las vacunas estén disponibles en su área. Incluso después de vacunarse contra el COVID-19, debe continuar usando una máscara, practicar el distanciamiento físico y lavarse las manos con frecuencia.